jueves, 9 de marzo de 2017

Mi proyecto se está haciendo real

Esta semana volví a retomar el ritmo normal del año, y con eso se me acabaron los tiempos en que podía dedicarme a este blog, y a mis proyectos personales también.

Por eso, me dediqué casi el fin de semana completo en avanzar con mi proyecto... acá dejo algunas fotos...








Puse todo mi corazón en esto... un cuaderno personal para docentes... hice el diseño buscando hacer algo sencillo pero bonito, que fuera neutro y pensando en las necesidades más importantes para un docente.

Y si bien he bajado las expectativas en cuanto a quién le interesará comprar mi cuaderno, estoy feliz porque he sido capaz de armarlo casi completo, en un fin de semana y bajo una tremenda presión.

Lo que venga, será solo bueno.

¡Así será!

martes, 28 de febrero de 2017

Todo salió mal

No puedo decir que me hice tremendas expectativas... ¡para nada! Fue lo que cualquiera pudo haber pensado: Voy de vacaciones, podré descansar y lo pasaré bien.

Es normal ¿cierto?

¡Pero todo salió mal! Hubo incluso crueldades de por medio, que en un inicio creí bendiciones...

Estoy decepcionada a más no poder.

Tanto, que volver a trabajar será un alivio.

Empecemos ya.

domingo, 19 de febrero de 2017

Tiempo de vacaciones

Y no. No es que ya se me acabaron las energías para mis proyectos, ¡todo lo contrario!

Como sé que me queda poco tiempo para volver a trabajar, es que empecé con los preparativos para desarrollar mi súper idea. Porque sabía (sí, estaba planeado desde hace mucho) que esta semana no estaré acá en mi hogar. Voy a salir a tomar aire, a un hermoso lugar.

Y cuando vuelva, el poco tiempo que me quede, a trabajar como las locas (qué novedad...). Para contar lo que pasó, y armar mi idea.

¡Vuelvo pronto!


sábado, 18 de febrero de 2017

O empiezo hoy o no empiezo nunca

Es una lata, pero pasa.

Tener buenas ideas, compartirlas, que otra persona las celebre y comparta, y que se entusiasme con tremendas ganas de llevarlas a cabo, como un equipo.

Y que luego de eso, haya un par de reuniones para desarrollar estas tremendas ideas, para hacerlas realidad pronto.

Para que empiece a pasar tiempo y más tiempo, y las dichosas súper ideas se empiecen a poner rancias de la dejación.

Y al final nunca se lleven a cabo.

Eso me ha pasado, ya un par de veces seguidas. Y me cansé.

¡Me aburrí! ¡No estoy dispuesta a dejar morir esta OTRA idea, porque mi equipo no tiene tiempo o ganas o lo que sea que pase!

Así que tomé esta decisión. Porque a mí el tiempo tampoco me sobra, y no puedo perder neuronas que ya gasté.

Me lancé HOY a comenzar los detalles para realizar esta idea, por mi cuenta y con los riesgos que todo eso implique.

Porque o empiezo hoy, o no empiezo nunca.

jueves, 16 de febrero de 2017

¿Por qué nunca lee lo que escribo?

Y sigo con las preguntas.

Es que ando inquisitiva, mordaz, amargona...

Y me ha llamado la atención, hace años. Porque cuando uno sabe que alguien de su familia escribe, y lo ha hecho por mucho tiempo... alguna curiosidad te da. Eso es lo que me imagino yo.

¡Al menos para saber el estilo de las burradas!

Pero en mi caso no. Ni eso he provocado.

Confieso que en alguna ocasión, he tratado de generar algún interés, y he leido en voz alta alguno de mis escritos...

Nada. Cero interés.

Y quien se suponía que sí le importaba lo que yo escribía, resulta que me estaba probando (fui su rata de laboratorio, qué poco glamour...).

En resumen, no he convencido ni siquiera a mi familia. Por años.

Seguimos ventilando los trapos.


martes, 14 de febrero de 2017

¿Será que no me amas?

Hoy, mucha gente celebrando esta fecha. Al menos eso me "vendieron" las imágenes del matinal que vi, por estar despierta tan temprano y no tener mucho más que hacer a esas horas.

Y seguramente por eso mismo fue que el día se me hizo tan re largo.

Eterno.

Y nada, no recibí nada. Ni un mensaje, ni una llamada, ni un whatssap... ¡nada!

(Osea... sólo un ahhhh feliz día cuando vio las mismas imágenes que yo, las del matinal. Más fome que chupar un clavo).

No quiero pasar de mártir ni nada por el estilo, pero creo que las cosas que pasan, hay que contarlas. Aunque una quede como chaleco de mono, nada po... hay que apechugar con la verdad...

Y ésta fue mi verdad hoy. Obviamente yo, que ya estoy curtida con cosas que contaré en otros posts, tampoco hice el menor intento de "parafernalia". Das lo que recibes, es mi lema hace mucho rato.

Y es válida la pregunta, aunque injusta. Porque si estamos para las puras fiestas, y luego cero muestras de amor por el resto del año, no sirve de nada la celebración.

¡Pero sería bueno manifestarse en ALGUNA festividad! ¡Algún engañito, alguna veez!

Voy a dejar una canción muy linda. La escuché y me ilusioné. Y luego no.



domingo, 12 de febrero de 2017

Hoy soy un caramelito (Adagio, un poco mosso).

Es bien lógico pensar que tras este desahogo anterior, iban a cambiar las cosas... en serio no sabía cómo, pero alegué y me desahogué y dije todo lo que tenía que decir.

¡Porque así no se puede vivir!

Y bueno, he podido darme algunos gustitos. Salí a leer a un parque, escuché música bajo un hermoso árbol. Fui a la peluquería. Anduve en bicicleta. Hice sudokus. Leí dos libros a la par. Toqué piano.

Harto, para ser dos días...

Y lo mejor, recuperé la paz. Que si lo he dicho antes, no soy de andar peleando, pero...

No puedo dejar que nadie me falte el respeto. Menos mi familia.

Y este es mi estado, del alma. Adagio, un poco mosso.

La melodía que quisiera fuera mi despedida, al otro mundo.

Mi aura, hecha melodía. Por un genio, admirado Ludwig.


viernes, 10 de febrero de 2017

No se seca el pasto echando fuego

Hoy, escribo furiosa. Con todo y todos, desde el computador hasta el frío que me tiene entumida acá en el patio escribiendo...

He estado viviendo momentos muy duros, vivo frustraciones cada día que me han hecho mal hasta el alma y me han envejecido una porrada de años. Lo estoy pasando mal.

Y yo, que siempre he tenido mal genio (la mecha corta, le dicen), me he llenado de rabia incontenible en más ocasiones de las que estoy dispuesta a reconocer. Me quema la rabia, la impotencia, la injusticia, la indiferencia, la des-empatía que he pasado. La decepción.

Y sí, lo he admitido, estoy con la furia desatada, desde el maldito computador que se pegó por media hora hasta el tupper que no se cerraba de ninguna forma y al que le pegué hasta que la porquería se cerró.

Lo sé. Lo admito.

Y creo que solo debo admitirlo conmigo misma. Porque hoy lo dije en un entorno familiar, donde se suponía que habría algo de empatía, pero me di el trastazo con la respuesta.

Me hablaron golpeado. Al borde del gritoneo. Que ya está bueno con esta violencia, que hasta cuándo, que si no te controlas mejor sale de la casa y vuelves cuando estés calmada (no volvería nunca, nota editorial...). Eso ya me colmó.

Porque precisamente de la familia han venido todas estas frustraciones, decepciones, falta de empatía, indiferencia...

Contesté con rabia. Me mandé cambiar al patio, al frío de los mil demonios. Por mi dignidad, y mi paz.

Qué triste y doloroso, más allá de mi estado de los demonios, que uno deba pensar dos veces lo que habla, incluso con la familia.

Ya me cabrée de todo. Y de todos.

Déjenme en paz y váyanse a la %$/%#.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Cuando me mimetizo en la gran ciudad

Las personas raras como yo, hacemos cosas que al resto le parecen comunes y corrientes, pero aunque lo parezcan no lo son.

Y sí, suena cotidiano formar parte de un grupo de personas caminando, comprando, conversando... no tiene nada de raro eso, ¿cierto?

Lo que yo hago, cuando salgo, es desaparecer. Completa. Me abstraigo tanto, y tan profundo, que ya no me veo... es como cuando un niño juega a las escondidas y cierra los ojos, pensando que así nadie más lo verá. Bueno, pues a mí sí me resulta.

Me pierdo en el paisaje, en las conversaciones ajenas, en las cosas que otros hacen... no tengo idea del por qué, pero es así. Y disfruto el hecho de que el resto no note mi presencia, para poder obtener la mayor cantidad de detalles.

Puedo incluso replicar lo que estaba pasando a mi alrededor, sobre quien puse atención. Y no es que quiera ser inoportuna (por algo logro que nadie se espante), pero este "juego" en serio me aparta de mí, y me olvido de quien soy.

Yo no sé si será por autoestima, porque yo misma me canso de mis tonteras... ¡no sé! pero me gusta, esto de salirme de mí...

Harto dañada que tengo mi autoestima, y si se pudiera me iría un rato al otro lado, a descansar... a olvidarme de tantas cosas feas que han pasado...

¿Será por eso? ¿Por el dolor, la decepción?


lunes, 6 de febrero de 2017

Sobre la típica discusión de la amistad entre hombre/mujer

Aún sigo pensando en el temita este de la manipulación emocional en la que caí como bruta. Es fuerte tener que admitir que una ha sido (osea ES) weona - tonta - ridícula - rollera - fantasiosa - cargosa - babosa (mejor paro... esto no me ayuda...). Osea, inocente.

Y me ha dado para pensar, además de este susodicho ex-tesoro de la vida, en la forma en que me he conducido con mis amistades del otro género. Siempre he visto a mi amigo como eso (salvo una honrosa excepción, pero ni aún así me pase para la punta ni me puse fresca), e incluso he dejado en cierta forma mi femeneidad de lado, para ser una compañera - compinche, y dejar aparte cualquier tensión amorosa.

Y caigo en cuenta que esta ingenuidad que me caracteriza, me ha traído de los pelos... y recuerdo a varias personas que encontré por redes sociales buscando amistades, que se pasaron los tremendos rollos conmigo...

Esta experiencia me ha endurecido, y honestamente ya no creo en una relación de amistad entre personas de edad similar, y distinto género, en donde no haya una tensión amorosa - romanticona (o de plano segundas intenciones de alguna de las partes).

No me vengan con el cuentito ese de que síiiii se puede tener amigos y cero pasarse rollo... naaaa...

Yo lo creí, y mira tremendo hoyo que me quedó en el corazón, al saber que no fui nada más que otra "admiradora" de una persona calculadora que tenía un patrón de "conquista/seducción/admiración", y que seguramente mejoró su práctica teniéndome a mí como su "amiga" por tantos años.

No me enorgullece. Me avergüenza de hecho. Qué idiota de mi parte.

Fui una niña, en cuerpo de vieja.

Ay de mí.

sábado, 4 de febrero de 2017

Cómo y por qué dejé de quererlo

Yo, como ser humana tímida, corta de genio, complicada y frágil, he querido guardar durante mi existencia tesoros que he ido encontrando por el camino. Y no hablo de antigüedades ni objetos de valor, que pueden destruirse o ser robados. Hablo de relaciones humanas especiales.

Leí hace un tiempo sobre una leyenda oriental, una que habla sobre un hilo rojo que une por generaciones a personas que tienen un mutuo cariño-amor, que las mantiene unidas una vez que se encuentran de reencarnación en reencarnación.


Y, sin contar los detalles, yo, que ya traía una amistad especial con alguien a quien consideraba más cercano que mi familia y a quien quería con todo el corazón, que ya manteníamos contacto aún habiendo pasado una década desde que nos separó la vida, creí con todo mi ser que esta persona para mí era esto... alguien a quien siempre tendría cerca, no importando la vida que cada uno llevara, pero que SIEMPRE sería mi tesoro... porque eso era para mí este cariño. Era mi sol.

Y resulta que, por alegatos cariñosos de la vida, exigí mi derecho a saber de su vida, porque cuando estuve a punto de morir me importaba haberme despedido y él no estuvo ahí, de ninguna forma.

Pues la respuesta tras la exigencia vino. Y entonces lo supe todo.

Ese valioso cariño se rompió en mil pedazos, cuando supe qué había de verdad en su mente y corazón. Tuve acceso como nadie a sus ideas más intensas y privadas, y no pude con el dolor que me provocó saber que esta leyenda era una mentira del tamaño del Empire States. Nunca hubo esto en él. Siempre fue sólo mi fantasía.

Me rompí. Me destruí. Me morí. Se me apagó el sol.

Se acabó este cariño-amor. Me vi enfrentada a la realidad, con tanta... ¡tanta! crudeza, que no pude seguir. Caí en cuenta que este tesoro no era tal en realidad. Que nuevamente mi ingenuidad e inexperiencia me hizo inventar una historia sobre arena.

Y la contraparte sin entender ¡nada! Pero qué tenía yo que explicar... qué puedo decir, si esta catedral la construí yo con este tonto cariño que se asfixió en sus manos.

Me fui. Me alejé. Lo saqué de mi alma, de mis tesoros.

Decidí que ya no puedo poner mi corazón en manos de otros. Que el sol que irradia y me alegra, debo ser yo... nadie más.

Ya no soy la misma. Volví a oscurecerme. Me envejecí.

La vida volvió a ser gris. Hasta que encienda ese sol que perdí.

jueves, 2 de febrero de 2017

Me acordé de una premonición enorme de hace años, historia del matrimonio

Una historia loquilla, cortita...

Como no tengo mucho tiempo estos días-meses-años... aaay... y como me gusta leer, tomé la decisión de inscribirme en una biblioteca virtual. Para leer desde la pc o de mi celu incluso.

(Yo, la que desde hace no tan poco tiempo despotrincaba que JAMÁS le encontraría la gracia a leer un libro sin poder tomarlo-tocarlo-olerlo... cambios que pasan en la vida sin que una pueda hacer nada al respecto salvo hacerse la lesa -inocente-).

El libro que escogí en cuestión es uno muy entretenido, desde el título en adelante, y su protagonista (que es una loca suelta parecida demasiado a mis locuras), habla sobre el matrimonio. Que ella NO era una de esas niñitas que fantaseaba con su matrimonio y su vestido y toda esa parafernalia mágica de cuento de hadas.

Y con esa frase, fue que caí en cuenta. Me acordé de mi pesadilla reiterada una y varias veces...

La pesadilla del matrimonio. Cuando pequeña tuve este sueño horrendo repetido en versiones, pero siempre con esa angustia latente de que NO ME QUERÍA CASAR!

Unas veces era el marido que no sabía quién diántres era, otra que estaba arrepentida, pero lo de siempre era que quería escapar... huir, deshacer el lío...

Y bueno, la única vez que me he casado, si bien no fui una Novia fugitiva como la de la pelis, sí con el tiempo me arrepentí con mayúscula. Puse en jaque mis creencias religiosas. Dejé mi iglesia, todo por el desastre que fue tomar esa decisión.

Es increíble cómo una se olvida de esas historias en el tiempo, y cómo después unes las coordenadas y piensas... quizás quise avisarme, de este destino fatídico... pero me olvidé...

Para mí, casarme fue un error. Nunca soñé con este momento como algo glorioso, todo lo contrario.

Y aún creo que casarse, no es buena idea.

No tiene NADA que ver con el amor.

martes, 31 de enero de 2017

Odio ser dueña de casa Parte 2

Y el momento llegó. Las "visitas" llegaron muy compuestas en el hablar, saludando con simpatía, mientas yo no paraba de pensar en el tema este de ser dueñita de casa servicial y cordial.

Traté de pensar en otras cosas, ¡lo juro! pero no... dale con la cantinela, rumiando rabia porque sabía que llegaría el momento incómodo en que me vería sobrepasada de tareas y las "visitas" se harían las lesas... 

Entré a la cocina, y noté con desagrado que ALGUIEN había dejado una montonera de loza sin lavar... qué rabia wn... ya... mientras lavaba, una de las ilustres me conversaba y miraba como si yo estuviera interpretando un rol en una obra de teatro...

Junté más rabia, y más... cuando llegó el momento de servir la once, me bajó la indiada y le dije a la ilustre: "Pucha viste cómo dices que cuando vienes a verme me ayudas tanto, y ni siquiera un plato moviste, o haber dicho 'te ayudo en algo'... ¡quedó demostrado que no es cierto!

La susodicha se quedó callada, pero algo ha de haber procesado, porque cuando terminó la once, agarró la loza y calladita ayudó a lavarla... uff qué alivio...

Me cargan los estereotipos, como éste de la buena dueñita de casa que es feliz lavando loza. A mí me carga, y casi siempre lo hago por obligación, jamás por agrado. No me siento ni mejor ni peor mujer haciendo esta odiosa tarea.

Y fue grato darle la vuelta a algo que me molestaba sobremanera. Fue lealtad conmigo misma, deshacerme de esa rabia de esta forma.

No fue si fue o no asertiva, pero pude dar las gracias por la ayuda, y me sentí genial.

Una historia de estas, donde se demuestra que la inocencia e ingenuidad no te llevan por los caminos de todos y los de siempre.

domingo, 29 de enero de 2017

Día de visitas, odio ser dueña de casa Parte 1

Hoy, un día de esos. Cuando por mucho que trataste, no pudiste zafar que vinieran a verte unas «visitas». Personas cercanas que vienen a tu casa a comer, conversar, husmear y que les sirvan.


Parece lógico pensar que nadie en su sano juicio va por la vida disfrutando un espectáculo de estos... ¡Obvio! Odio esta situación, por la actitud de estas personas que disfrutan siendo una molestia. Pero ya está dicho, fue imposible negarse.

Y esta desagradable situación que será en pocos minutos más, me hace recordar a mi tía abuela. Con su forma altanera y su voz mandona, obligándome a servir bebida a mis tíos y primos que estaban de «visita» en casa de mis abuelos. Y luego se largaba a contarles pesadeces sobre lo que hice o no...



Esa no es la manera de generar cariño por nada. 


Ay, Dios, ya llegaron. 


viernes, 27 de enero de 2017

¿Qué les pasa a todos allá afuera?

Estos días, hemos estado sufriendo catástrofe tras catástrofe, infinidad de imágenes y testimonios sobre los incendios que han destruido ciudades, pueblos, casas, familias. Todos sensibilizados por la tragedia, han comenzado a reunir insumos para enviar a los lugares más afectados en el sur de Chile.

Y mientras tanto, acá en la capital, cada uno tratando de hacer sus cosas en el escaso tiempo que la vida citadina nos deja para esparcimiento y descanso.

En una de esas, me pilló la vida, tratando como fuera de llegar a tiempo a mi clase de idiomas. Una clase a la que NO puedo llegar tarde, porque me dejan fuera si lo hago. Ya me había tocado un taco, busqué otra calle menos transitada pero ay, un señor quería entrar al supermercado y esperaba con paciencia a que otro auto le desocupara el espacio que necesitaba; eso con una fila de 5 autos detrás, yo siendo el auto 5. Me entró la desesperación, y cometí EL error.

Toqué la bocina, haciendo sentir mi angustia. Esquivé un grupo de peatones que pasaban, para hacerle el quite a la fila de autos ya que esa calle tenía dos pistas. Ay.

Del auto 4 sacan brazos empuñados, profiriendo palabrotas con gestos amenazantes. Un par de peatones le pega golpes a mi auto.

¡Y yo lo único que quería era arrancar! Ni siquiera estaba enojada, lo mío era angustia. La misma que me hizo salir soplada de esa respuesta de estas personas, porque sentí mucho miedo.

Por suerte pude llegar a tiempo, pero al volver al auto tuve miedo de nuevo, pensando que alguien me estaría esperando para agredirme. Esperé, haciéndome la que veía mi celular, que un grupo de personas que caminaba por allí pasaran y se alejaran. Miré hacia todos lados.

Un montón (no pocas) de veces he reaccionado mucho peor detrás del volante. He encarado, y defendido mi derecho a pasar. Pero ayer, la única vez en mucho tiempo que lo único que quería era pasar sin molestar a nadie, pasa esto... en serio creí que me agrederían (de hecho, lo hicieron). Actuaron como masa, contra mí que iba sola.

Volví a perder la confianza, a sentirme insegura en la calle.

Admito mi locura, pero no hice daño a nadie.

Una loca suelta. Una ciudad loca. Caos allá afuera.


miércoles, 25 de enero de 2017

Muy (tonta) inocente seré, pero el genio de m*** me lleva

En los posteos anteriores he explicado esta forma de ver la vida que he forjado, y hoy a propósito de un texto en el diario, se me ocurrió pensar en aclarar esto.

No soy una inocente pacífica, no en el estricto sentido de la palabra.

Y ya lo dije antes, busco y quiero ser tratada con cordialidad. Mantengo esa cordialidad también con personas a las que recién comienzo a conocer.

Pero.

¡Pero!

Si siento que una persona me está pasando a llevar, si veo que quiere ser descortés INTENCIONADAMENTE, me defiendo altiro. Rápido. Instantáneamente.

Ejerzo y potencio mis derechos, hasta devolver incluso la descortesía. Me transformo.

Como hacen los perros chicos cuando ladran a un mastín. Sí, también soy menuda y pequeña, siento que tengo que defenderme para que el resto sepa que ME TIENE QUE RESPETAR.

Una furiosa más. Una inocencia más.

lunes, 23 de enero de 2017

Todo acerca de personajear a una persona

Ser (tonta) inocente no es eterno... lo que quiero decir, es que igual una termina por darse cuenta de las sutiles diferencias entre el resto de las personas normales y una como yo. En una de las reflexiones que he hecho estos días, me cayó la teja sobre el tema PERSONAJEAR.

¿Qué es eso?

Bueno, personajear es hacer que una persona normal se convierta a nuestros ojos en LA persona, alguien demasiado único y especial... alguien a quien se admira en cada gesto, cada frase, cada pisada...
Sé que suena estúpido, pero es real... me ha pasado al menos tres veces en estos 40 años...

¿Cómo se actúa-reverencia al personajeado?

Baba. Mirada tonta perdida. Celebrando cada pequeña cosa, cada cita (oración). Encontrando fantásticas sus tallas, sus salidas, sus ideas, su ingenio y carisma.
Suena idiota, ¿cierto? ¡Lo sé!

¿Personajear es enamorarse?

Sí y no. Es una clase -de la peor- de amor incondicional, patético, pero no es el amor de pareja. Lo digo porque esta sicosis me ha ocurrido con hombres, pero casi todos de mi family. No hay involucrados cochinos deseos, aunque sí una necesidad imperiosa de estar con el personaje, no perderse suspiro, y si es posible regalonear y apapachar al mismo. Regalitos, gracias, favores, loas... ay.
Me imagino que no puedes creer tanta locura, pero insisto... ¡es cierto!

¿De dónde salió este tonta sicosis?

Como yo la he vivido (aunque vi lo mismo en otras mujeres de mi familia) puedo referirme a mi experiencia de vida: Tuve un papá ausente, era una visita prácticamente. No lo conocí nunca realmente, así que siempre fue alguien especial y omnipotente... un fantástico...
Mismo me pasó con mi bro, con mi hermanastro (¡con él babeaba como loca!) y un amigo que tuve hace un tiempo.

Creo que esa imagen masculina que nunca pude completar, me hizo fantasear con un tipo excepcional que las podía hacer todas, y que era una especie de súper héroe.
¿Tiene sentido cierto? Al menos para una niñita sin papá... como yo lo fui.

¿Personajear es para siempre?

No. Como toda enfermedad mental-emocional, tiene cura -menos maal-. Mi papá ya fue mi personaje y se murió siéndolo. Mi hermano, se pasó al lado oscuro de la vida (imposible seguir manteniéndole el estatus). Mi hermanastro está lejos, pero creo que sí sigue siendo alguito personaje... ufff me hubieras visto babeando y mirándolo fijo... Y en cuanto al amigo, él mismo develó sus secretos oscuros por cuanto hubo que caducarle el contrato de personaje.

Ay, estos hombres.

Una inocente de esas, una de las historias.

sábado, 21 de enero de 2017

¿Tienes idea lo que es ser (tonta) inocente estos días?

No ha sido fácil darse cuenta de esto. Me tardé años (varios varios!) para notar que mi forma de vivir, actuar y pensar es distinta. Inocente.


De partida, me ha marcado el pensar que las personas actúan como yo aprendí, hasta en las cosas más sencillas: Si ves algo que no es tuyo, lo devuelves; no le haces daño a otros a propósito; dices siempre la verdad; haces lo correcto siempre (casi a estas alturas)...

Me sigues el punto? Creer que TODO el mundo actúa igual, es una fantasía, una locura... y yo estuve convencida durante toda mi infancia, juventud y parte de mi adultez de que esto era así.

Yo sigo haciendo estas cosas. Sigo creyendo en las personas. Pero ahora entiendo que mi actuar y pensar no es algo común de todos los seres humanos.

A veces me olvido, de que el mundo no es tan ordenado ni puro como yo creo que es, y volver a entender eso es duro... no espero malas intenciones de nadie, por eso me defino así... yo tampoco ando buscando fregarle la pita a nadie, sólo quiero vivir en paz, ser cordial y recibir un trato cordial en retorno también.

Y bueno, así partimos abriendo esta mente... ahora que tengo la conciencia para entender mi forma de ser como propio de una inocencia inusual.

Quiero compartirlo. Quiero entender, y que me entiendan.

Una historia más. Una (tonta) inocente más.

jueves, 19 de enero de 2017

Hola! Esta soy yo

Hola. Soy una mujer de 40 años. Estoy tratando de entender un mundo que por mucho tiempo ha sido un lugar hostil para mí. En mi tremenda inocencia y timidez, he buscado explicaciones para entender las actitudes de otros, he creado ensoñaciones de lo que soy, de lo que fui. He inventado personajes de personas reales, he idealizado sentimientos y me he confrontado a la realidad.

Estoy empezando a mirar la vida con otros ojos. No para cambiarme a mí misma, sino para entender mejor a los que me rodean -mi tema de toda la vida-.

Perdí mi sol, y ahora busco ser yo misma -no un otro- ese sol. Entendiendo la metáfora como la necesidad de cariño y amor puro y sincero... ya entendí, finalmente, que no hay nadie más que uno mismo para otorgarlo.

Vengo acá porque siento tantas cosas y me olvido tanto de mí misma, que necesito escribir para mirar dentro de mis propios sentimientos.

Quiero aprender, a ser un ser humano de estos tiempos.

Quiero dejar de estar tan triste.