martes, 31 de enero de 2017

Odio ser dueña de casa Parte 2

Y el momento llegó. Las "visitas" llegaron muy compuestas en el hablar, saludando con simpatía, mientas yo no paraba de pensar en el tema este de ser dueñita de casa servicial y cordial.

Traté de pensar en otras cosas, ¡lo juro! pero no... dale con la cantinela, rumiando rabia porque sabía que llegaría el momento incómodo en que me vería sobrepasada de tareas y las "visitas" se harían las lesas... 

Entré a la cocina, y noté con desagrado que ALGUIEN había dejado una montonera de loza sin lavar... qué rabia wn... ya... mientras lavaba, una de las ilustres me conversaba y miraba como si yo estuviera interpretando un rol en una obra de teatro...

Junté más rabia, y más... cuando llegó el momento de servir la once, me bajó la indiada y le dije a la ilustre: "Pucha viste cómo dices que cuando vienes a verme me ayudas tanto, y ni siquiera un plato moviste, o haber dicho 'te ayudo en algo'... ¡quedó demostrado que no es cierto!

La susodicha se quedó callada, pero algo ha de haber procesado, porque cuando terminó la once, agarró la loza y calladita ayudó a lavarla... uff qué alivio...

Me cargan los estereotipos, como éste de la buena dueñita de casa que es feliz lavando loza. A mí me carga, y casi siempre lo hago por obligación, jamás por agrado. No me siento ni mejor ni peor mujer haciendo esta odiosa tarea.

Y fue grato darle la vuelta a algo que me molestaba sobremanera. Fue lealtad conmigo misma, deshacerme de esa rabia de esta forma.

No fue si fue o no asertiva, pero pude dar las gracias por la ayuda, y me sentí genial.

Una historia de estas, donde se demuestra que la inocencia e ingenuidad no te llevan por los caminos de todos y los de siempre.

domingo, 29 de enero de 2017

Día de visitas, odio ser dueña de casa Parte 1

Hoy, un día de esos. Cuando por mucho que trataste, no pudiste zafar que vinieran a verte unas «visitas». Personas cercanas que vienen a tu casa a comer, conversar, husmear y que les sirvan.


Parece lógico pensar que nadie en su sano juicio va por la vida disfrutando un espectáculo de estos... ¡Obvio! Odio esta situación, por la actitud de estas personas que disfrutan siendo una molestia. Pero ya está dicho, fue imposible negarse.

Y esta desagradable situación que será en pocos minutos más, me hace recordar a mi tía abuela. Con su forma altanera y su voz mandona, obligándome a servir bebida a mis tíos y primos que estaban de «visita» en casa de mis abuelos. Y luego se largaba a contarles pesadeces sobre lo que hice o no...



Esa no es la manera de generar cariño por nada. 


Ay, Dios, ya llegaron. 


viernes, 27 de enero de 2017

¿Qué les pasa a todos allá afuera?

Estos días, hemos estado sufriendo catástrofe tras catástrofe, infinidad de imágenes y testimonios sobre los incendios que han destruido ciudades, pueblos, casas, familias. Todos sensibilizados por la tragedia, han comenzado a reunir insumos para enviar a los lugares más afectados en el sur de Chile.

Y mientras tanto, acá en la capital, cada uno tratando de hacer sus cosas en el escaso tiempo que la vida citadina nos deja para esparcimiento y descanso.

En una de esas, me pilló la vida, tratando como fuera de llegar a tiempo a mi clase de idiomas. Una clase a la que NO puedo llegar tarde, porque me dejan fuera si lo hago. Ya me había tocado un taco, busqué otra calle menos transitada pero ay, un señor quería entrar al supermercado y esperaba con paciencia a que otro auto le desocupara el espacio que necesitaba; eso con una fila de 5 autos detrás, yo siendo el auto 5. Me entró la desesperación, y cometí EL error.

Toqué la bocina, haciendo sentir mi angustia. Esquivé un grupo de peatones que pasaban, para hacerle el quite a la fila de autos ya que esa calle tenía dos pistas. Ay.

Del auto 4 sacan brazos empuñados, profiriendo palabrotas con gestos amenazantes. Un par de peatones le pega golpes a mi auto.

¡Y yo lo único que quería era arrancar! Ni siquiera estaba enojada, lo mío era angustia. La misma que me hizo salir soplada de esa respuesta de estas personas, porque sentí mucho miedo.

Por suerte pude llegar a tiempo, pero al volver al auto tuve miedo de nuevo, pensando que alguien me estaría esperando para agredirme. Esperé, haciéndome la que veía mi celular, que un grupo de personas que caminaba por allí pasaran y se alejaran. Miré hacia todos lados.

Un montón (no pocas) de veces he reaccionado mucho peor detrás del volante. He encarado, y defendido mi derecho a pasar. Pero ayer, la única vez en mucho tiempo que lo único que quería era pasar sin molestar a nadie, pasa esto... en serio creí que me agrederían (de hecho, lo hicieron). Actuaron como masa, contra mí que iba sola.

Volví a perder la confianza, a sentirme insegura en la calle.

Admito mi locura, pero no hice daño a nadie.

Una loca suelta. Una ciudad loca. Caos allá afuera.


miércoles, 25 de enero de 2017

Muy (tonta) inocente seré, pero el genio de m*** me lleva

En los posteos anteriores he explicado esta forma de ver la vida que he forjado, y hoy a propósito de un texto en el diario, se me ocurrió pensar en aclarar esto.

No soy una inocente pacífica, no en el estricto sentido de la palabra.

Y ya lo dije antes, busco y quiero ser tratada con cordialidad. Mantengo esa cordialidad también con personas a las que recién comienzo a conocer.

Pero.

¡Pero!

Si siento que una persona me está pasando a llevar, si veo que quiere ser descortés INTENCIONADAMENTE, me defiendo altiro. Rápido. Instantáneamente.

Ejerzo y potencio mis derechos, hasta devolver incluso la descortesía. Me transformo.

Como hacen los perros chicos cuando ladran a un mastín. Sí, también soy menuda y pequeña, siento que tengo que defenderme para que el resto sepa que ME TIENE QUE RESPETAR.

Una furiosa más. Una inocencia más.

lunes, 23 de enero de 2017

Todo acerca de personajear a una persona

Ser (tonta) inocente no es eterno... lo que quiero decir, es que igual una termina por darse cuenta de las sutiles diferencias entre el resto de las personas normales y una como yo. En una de las reflexiones que he hecho estos días, me cayó la teja sobre el tema PERSONAJEAR.

¿Qué es eso?

Bueno, personajear es hacer que una persona normal se convierta a nuestros ojos en LA persona, alguien demasiado único y especial... alguien a quien se admira en cada gesto, cada frase, cada pisada...
Sé que suena estúpido, pero es real... me ha pasado al menos tres veces en estos 40 años...

¿Cómo se actúa-reverencia al personajeado?

Baba. Mirada tonta perdida. Celebrando cada pequeña cosa, cada cita (oración). Encontrando fantásticas sus tallas, sus salidas, sus ideas, su ingenio y carisma.
Suena idiota, ¿cierto? ¡Lo sé!

¿Personajear es enamorarse?

Sí y no. Es una clase -de la peor- de amor incondicional, patético, pero no es el amor de pareja. Lo digo porque esta sicosis me ha ocurrido con hombres, pero casi todos de mi family. No hay involucrados cochinos deseos, aunque sí una necesidad imperiosa de estar con el personaje, no perderse suspiro, y si es posible regalonear y apapachar al mismo. Regalitos, gracias, favores, loas... ay.
Me imagino que no puedes creer tanta locura, pero insisto... ¡es cierto!

¿De dónde salió este tonta sicosis?

Como yo la he vivido (aunque vi lo mismo en otras mujeres de mi familia) puedo referirme a mi experiencia de vida: Tuve un papá ausente, era una visita prácticamente. No lo conocí nunca realmente, así que siempre fue alguien especial y omnipotente... un fantástico...
Mismo me pasó con mi bro, con mi hermanastro (¡con él babeaba como loca!) y un amigo que tuve hace un tiempo.

Creo que esa imagen masculina que nunca pude completar, me hizo fantasear con un tipo excepcional que las podía hacer todas, y que era una especie de súper héroe.
¿Tiene sentido cierto? Al menos para una niñita sin papá... como yo lo fui.

¿Personajear es para siempre?

No. Como toda enfermedad mental-emocional, tiene cura -menos maal-. Mi papá ya fue mi personaje y se murió siéndolo. Mi hermano, se pasó al lado oscuro de la vida (imposible seguir manteniéndole el estatus). Mi hermanastro está lejos, pero creo que sí sigue siendo alguito personaje... ufff me hubieras visto babeando y mirándolo fijo... Y en cuanto al amigo, él mismo develó sus secretos oscuros por cuanto hubo que caducarle el contrato de personaje.

Ay, estos hombres.

Una inocente de esas, una de las historias.

sábado, 21 de enero de 2017

¿Tienes idea lo que es ser (tonta) inocente estos días?

No ha sido fácil darse cuenta de esto. Me tardé años (varios varios!) para notar que mi forma de vivir, actuar y pensar es distinta. Inocente.


De partida, me ha marcado el pensar que las personas actúan como yo aprendí, hasta en las cosas más sencillas: Si ves algo que no es tuyo, lo devuelves; no le haces daño a otros a propósito; dices siempre la verdad; haces lo correcto siempre (casi a estas alturas)...

Me sigues el punto? Creer que TODO el mundo actúa igual, es una fantasía, una locura... y yo estuve convencida durante toda mi infancia, juventud y parte de mi adultez de que esto era así.

Yo sigo haciendo estas cosas. Sigo creyendo en las personas. Pero ahora entiendo que mi actuar y pensar no es algo común de todos los seres humanos.

A veces me olvido, de que el mundo no es tan ordenado ni puro como yo creo que es, y volver a entender eso es duro... no espero malas intenciones de nadie, por eso me defino así... yo tampoco ando buscando fregarle la pita a nadie, sólo quiero vivir en paz, ser cordial y recibir un trato cordial en retorno también.

Y bueno, así partimos abriendo esta mente... ahora que tengo la conciencia para entender mi forma de ser como propio de una inocencia inusual.

Quiero compartirlo. Quiero entender, y que me entiendan.

Una historia más. Una (tonta) inocente más.

jueves, 19 de enero de 2017

Hola! Esta soy yo

Hola. Soy una mujer de 40 años. Estoy tratando de entender un mundo que por mucho tiempo ha sido un lugar hostil para mí. En mi tremenda inocencia y timidez, he buscado explicaciones para entender las actitudes de otros, he creado ensoñaciones de lo que soy, de lo que fui. He inventado personajes de personas reales, he idealizado sentimientos y me he confrontado a la realidad.

Estoy empezando a mirar la vida con otros ojos. No para cambiarme a mí misma, sino para entender mejor a los que me rodean -mi tema de toda la vida-.

Perdí mi sol, y ahora busco ser yo misma -no un otro- ese sol. Entendiendo la metáfora como la necesidad de cariño y amor puro y sincero... ya entendí, finalmente, que no hay nadie más que uno mismo para otorgarlo.

Vengo acá porque siento tantas cosas y me olvido tanto de mí misma, que necesito escribir para mirar dentro de mis propios sentimientos.

Quiero aprender, a ser un ser humano de estos tiempos.

Quiero dejar de estar tan triste.