martes, 28 de febrero de 2017

Todo salió mal

No puedo decir que me hice tremendas expectativas... ¡para nada! Fue lo que cualquiera pudo haber pensado: Voy de vacaciones, podré descansar y lo pasaré bien.

Es normal ¿cierto?

¡Pero todo salió mal! Hubo incluso crueldades de por medio, que en un inicio creí bendiciones...

Estoy decepcionada a más no poder.

Tanto, que volver a trabajar será un alivio.

Empecemos ya.

domingo, 19 de febrero de 2017

Tiempo de vacaciones

Y no. No es que ya se me acabaron las energías para mis proyectos, ¡todo lo contrario!

Como sé que me queda poco tiempo para volver a trabajar, es que empecé con los preparativos para desarrollar mi súper idea. Porque sabía (sí, estaba planeado desde hace mucho) que esta semana no estaré acá en mi hogar. Voy a salir a tomar aire, a un hermoso lugar.

Y cuando vuelva, el poco tiempo que me quede, a trabajar como las locas (qué novedad...). Para contar lo que pasó, y armar mi idea.

¡Vuelvo pronto!


sábado, 18 de febrero de 2017

O empiezo hoy o no empiezo nunca

Es una lata, pero pasa.

Tener buenas ideas, compartirlas, que otra persona las celebre y comparta, y que se entusiasme con tremendas ganas de llevarlas a cabo, como un equipo.

Y que luego de eso, haya un par de reuniones para desarrollar estas tremendas ideas, para hacerlas realidad pronto.

Para que empiece a pasar tiempo y más tiempo, y las dichosas súper ideas se empiecen a poner rancias de la dejación.

Y al final nunca se lleven a cabo.

Eso me ha pasado, ya un par de veces seguidas. Y me cansé.

¡Me aburrí! ¡No estoy dispuesta a dejar morir esta OTRA idea, porque mi equipo no tiene tiempo o ganas o lo que sea que pase!

Así que tomé esta decisión. Porque a mí el tiempo tampoco me sobra, y no puedo perder neuronas que ya gasté.

Me lancé HOY a comenzar los detalles para realizar esta idea, por mi cuenta y con los riesgos que todo eso implique.

Porque o empiezo hoy, o no empiezo nunca.

jueves, 16 de febrero de 2017

¿Por qué nunca lee lo que escribo?

Y sigo con las preguntas.

Es que ando inquisitiva, mordaz, amargona...

Y me ha llamado la atención, hace años. Porque cuando uno sabe que alguien de su familia escribe, y lo ha hecho por mucho tiempo... alguna curiosidad te da. Eso es lo que me imagino yo.

¡Al menos para saber el estilo de las burradas!

Pero en mi caso no. Ni eso he provocado.

Confieso que en alguna ocasión, he tratado de generar algún interés, y he leido en voz alta alguno de mis escritos...

Nada. Cero interés.

Y quien se suponía que sí le importaba lo que yo escribía, resulta que me estaba probando (fui su rata de laboratorio, qué poco glamour...).

En resumen, no he convencido ni siquiera a mi familia. Por años.

Seguimos ventilando los trapos.


martes, 14 de febrero de 2017

¿Será que no me amas?

Hoy, mucha gente celebrando esta fecha. Al menos eso me "vendieron" las imágenes del matinal que vi, por estar despierta tan temprano y no tener mucho más que hacer a esas horas.

Y seguramente por eso mismo fue que el día se me hizo tan re largo.

Eterno.

Y nada, no recibí nada. Ni un mensaje, ni una llamada, ni un whatssap... ¡nada!

(Osea... sólo un ahhhh feliz día cuando vio las mismas imágenes que yo, las del matinal. Más fome que chupar un clavo).

No quiero pasar de mártir ni nada por el estilo, pero creo que las cosas que pasan, hay que contarlas. Aunque una quede como chaleco de mono, nada po... hay que apechugar con la verdad...

Y ésta fue mi verdad hoy. Obviamente yo, que ya estoy curtida con cosas que contaré en otros posts, tampoco hice el menor intento de "parafernalia". Das lo que recibes, es mi lema hace mucho rato.

Y es válida la pregunta, aunque injusta. Porque si estamos para las puras fiestas, y luego cero muestras de amor por el resto del año, no sirve de nada la celebración.

¡Pero sería bueno manifestarse en ALGUNA festividad! ¡Algún engañito, alguna veez!

Voy a dejar una canción muy linda. La escuché y me ilusioné. Y luego no.



domingo, 12 de febrero de 2017

Hoy soy un caramelito (Adagio, un poco mosso).

Es bien lógico pensar que tras este desahogo anterior, iban a cambiar las cosas... en serio no sabía cómo, pero alegué y me desahogué y dije todo lo que tenía que decir.

¡Porque así no se puede vivir!

Y bueno, he podido darme algunos gustitos. Salí a leer a un parque, escuché música bajo un hermoso árbol. Fui a la peluquería. Anduve en bicicleta. Hice sudokus. Leí dos libros a la par. Toqué piano.

Harto, para ser dos días...

Y lo mejor, recuperé la paz. Que si lo he dicho antes, no soy de andar peleando, pero...

No puedo dejar que nadie me falte el respeto. Menos mi familia.

Y este es mi estado, del alma. Adagio, un poco mosso.

La melodía que quisiera fuera mi despedida, al otro mundo.

Mi aura, hecha melodía. Por un genio, admirado Ludwig.


viernes, 10 de febrero de 2017

No se seca el pasto echando fuego

Hoy, escribo furiosa. Con todo y todos, desde el computador hasta el frío que me tiene entumida acá en el patio escribiendo...

He estado viviendo momentos muy duros, vivo frustraciones cada día que me han hecho mal hasta el alma y me han envejecido una porrada de años. Lo estoy pasando mal.

Y yo, que siempre he tenido mal genio (la mecha corta, le dicen), me he llenado de rabia incontenible en más ocasiones de las que estoy dispuesta a reconocer. Me quema la rabia, la impotencia, la injusticia, la indiferencia, la des-empatía que he pasado. La decepción.

Y sí, lo he admitido, estoy con la furia desatada, desde el maldito computador que se pegó por media hora hasta el tupper que no se cerraba de ninguna forma y al que le pegué hasta que la porquería se cerró.

Lo sé. Lo admito.

Y creo que solo debo admitirlo conmigo misma. Porque hoy lo dije en un entorno familiar, donde se suponía que habría algo de empatía, pero me di el trastazo con la respuesta.

Me hablaron golpeado. Al borde del gritoneo. Que ya está bueno con esta violencia, que hasta cuándo, que si no te controlas mejor sale de la casa y vuelves cuando estés calmada (no volvería nunca, nota editorial...). Eso ya me colmó.

Porque precisamente de la familia han venido todas estas frustraciones, decepciones, falta de empatía, indiferencia...

Contesté con rabia. Me mandé cambiar al patio, al frío de los mil demonios. Por mi dignidad, y mi paz.

Qué triste y doloroso, más allá de mi estado de los demonios, que uno deba pensar dos veces lo que habla, incluso con la familia.

Ya me cabrée de todo. Y de todos.

Déjenme en paz y váyanse a la %$/%#.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Cuando me mimetizo en la gran ciudad

Las personas raras como yo, hacemos cosas que al resto le parecen comunes y corrientes, pero aunque lo parezcan no lo son.

Y sí, suena cotidiano formar parte de un grupo de personas caminando, comprando, conversando... no tiene nada de raro eso, ¿cierto?

Lo que yo hago, cuando salgo, es desaparecer. Completa. Me abstraigo tanto, y tan profundo, que ya no me veo... es como cuando un niño juega a las escondidas y cierra los ojos, pensando que así nadie más lo verá. Bueno, pues a mí sí me resulta.

Me pierdo en el paisaje, en las conversaciones ajenas, en las cosas que otros hacen... no tengo idea del por qué, pero es así. Y disfruto el hecho de que el resto no note mi presencia, para poder obtener la mayor cantidad de detalles.

Puedo incluso replicar lo que estaba pasando a mi alrededor, sobre quien puse atención. Y no es que quiera ser inoportuna (por algo logro que nadie se espante), pero este "juego" en serio me aparta de mí, y me olvido de quien soy.

Yo no sé si será por autoestima, porque yo misma me canso de mis tonteras... ¡no sé! pero me gusta, esto de salirme de mí...

Harto dañada que tengo mi autoestima, y si se pudiera me iría un rato al otro lado, a descansar... a olvidarme de tantas cosas feas que han pasado...

¿Será por eso? ¿Por el dolor, la decepción?


lunes, 6 de febrero de 2017

Sobre la típica discusión de la amistad entre hombre/mujer

Aún sigo pensando en el temita este de la manipulación emocional en la que caí como bruta. Es fuerte tener que admitir que una ha sido (osea ES) weona - tonta - ridícula - rollera - fantasiosa - cargosa - babosa (mejor paro... esto no me ayuda...). Osea, inocente.

Y me ha dado para pensar, además de este susodicho ex-tesoro de la vida, en la forma en que me he conducido con mis amistades del otro género. Siempre he visto a mi amigo como eso (salvo una honrosa excepción, pero ni aún así me pase para la punta ni me puse fresca), e incluso he dejado en cierta forma mi femeneidad de lado, para ser una compañera - compinche, y dejar aparte cualquier tensión amorosa.

Y caigo en cuenta que esta ingenuidad que me caracteriza, me ha traído de los pelos... y recuerdo a varias personas que encontré por redes sociales buscando amistades, que se pasaron los tremendos rollos conmigo...

Esta experiencia me ha endurecido, y honestamente ya no creo en una relación de amistad entre personas de edad similar, y distinto género, en donde no haya una tensión amorosa - romanticona (o de plano segundas intenciones de alguna de las partes).

No me vengan con el cuentito ese de que síiiii se puede tener amigos y cero pasarse rollo... naaaa...

Yo lo creí, y mira tremendo hoyo que me quedó en el corazón, al saber que no fui nada más que otra "admiradora" de una persona calculadora que tenía un patrón de "conquista/seducción/admiración", y que seguramente mejoró su práctica teniéndome a mí como su "amiga" por tantos años.

No me enorgullece. Me avergüenza de hecho. Qué idiota de mi parte.

Fui una niña, en cuerpo de vieja.

Ay de mí.

sábado, 4 de febrero de 2017

Cómo y por qué dejé de quererlo

Yo, como ser humana tímida, corta de genio, complicada y frágil, he querido guardar durante mi existencia tesoros que he ido encontrando por el camino. Y no hablo de antigüedades ni objetos de valor, que pueden destruirse o ser robados. Hablo de relaciones humanas especiales.

Leí hace un tiempo sobre una leyenda oriental, una que habla sobre un hilo rojo que une por generaciones a personas que tienen un mutuo cariño-amor, que las mantiene unidas una vez que se encuentran de reencarnación en reencarnación.


Y, sin contar los detalles, yo, que ya traía una amistad especial con alguien a quien consideraba más cercano que mi familia y a quien quería con todo el corazón, que ya manteníamos contacto aún habiendo pasado una década desde que nos separó la vida, creí con todo mi ser que esta persona para mí era esto... alguien a quien siempre tendría cerca, no importando la vida que cada uno llevara, pero que SIEMPRE sería mi tesoro... porque eso era para mí este cariño. Era mi sol.

Y resulta que, por alegatos cariñosos de la vida, exigí mi derecho a saber de su vida, porque cuando estuve a punto de morir me importaba haberme despedido y él no estuvo ahí, de ninguna forma.

Pues la respuesta tras la exigencia vino. Y entonces lo supe todo.

Ese valioso cariño se rompió en mil pedazos, cuando supe qué había de verdad en su mente y corazón. Tuve acceso como nadie a sus ideas más intensas y privadas, y no pude con el dolor que me provocó saber que esta leyenda era una mentira del tamaño del Empire States. Nunca hubo esto en él. Siempre fue sólo mi fantasía.

Me rompí. Me destruí. Me morí. Se me apagó el sol.

Se acabó este cariño-amor. Me vi enfrentada a la realidad, con tanta... ¡tanta! crudeza, que no pude seguir. Caí en cuenta que este tesoro no era tal en realidad. Que nuevamente mi ingenuidad e inexperiencia me hizo inventar una historia sobre arena.

Y la contraparte sin entender ¡nada! Pero qué tenía yo que explicar... qué puedo decir, si esta catedral la construí yo con este tonto cariño que se asfixió en sus manos.

Me fui. Me alejé. Lo saqué de mi alma, de mis tesoros.

Decidí que ya no puedo poner mi corazón en manos de otros. Que el sol que irradia y me alegra, debo ser yo... nadie más.

Ya no soy la misma. Volví a oscurecerme. Me envejecí.

La vida volvió a ser gris. Hasta que encienda ese sol que perdí.

jueves, 2 de febrero de 2017

Me acordé de una premonición enorme de hace años, historia del matrimonio

Una historia loquilla, cortita...

Como no tengo mucho tiempo estos días-meses-años... aaay... y como me gusta leer, tomé la decisión de inscribirme en una biblioteca virtual. Para leer desde la pc o de mi celu incluso.

(Yo, la que desde hace no tan poco tiempo despotrincaba que JAMÁS le encontraría la gracia a leer un libro sin poder tomarlo-tocarlo-olerlo... cambios que pasan en la vida sin que una pueda hacer nada al respecto salvo hacerse la lesa -inocente-).

El libro que escogí en cuestión es uno muy entretenido, desde el título en adelante, y su protagonista (que es una loca suelta parecida demasiado a mis locuras), habla sobre el matrimonio. Que ella NO era una de esas niñitas que fantaseaba con su matrimonio y su vestido y toda esa parafernalia mágica de cuento de hadas.

Y con esa frase, fue que caí en cuenta. Me acordé de mi pesadilla reiterada una y varias veces...

La pesadilla del matrimonio. Cuando pequeña tuve este sueño horrendo repetido en versiones, pero siempre con esa angustia latente de que NO ME QUERÍA CASAR!

Unas veces era el marido que no sabía quién diántres era, otra que estaba arrepentida, pero lo de siempre era que quería escapar... huir, deshacer el lío...

Y bueno, la única vez que me he casado, si bien no fui una Novia fugitiva como la de la pelis, sí con el tiempo me arrepentí con mayúscula. Puse en jaque mis creencias religiosas. Dejé mi iglesia, todo por el desastre que fue tomar esa decisión.

Es increíble cómo una se olvida de esas historias en el tiempo, y cómo después unes las coordenadas y piensas... quizás quise avisarme, de este destino fatídico... pero me olvidé...

Para mí, casarme fue un error. Nunca soñé con este momento como algo glorioso, todo lo contrario.

Y aún creo que casarse, no es buena idea.

No tiene NADA que ver con el amor.