miércoles, 8 de febrero de 2017

Cuando me mimetizo en la gran ciudad

Las personas raras como yo, hacemos cosas que al resto le parecen comunes y corrientes, pero aunque lo parezcan no lo son.

Y sí, suena cotidiano formar parte de un grupo de personas caminando, comprando, conversando... no tiene nada de raro eso, ¿cierto?

Lo que yo hago, cuando salgo, es desaparecer. Completa. Me abstraigo tanto, y tan profundo, que ya no me veo... es como cuando un niño juega a las escondidas y cierra los ojos, pensando que así nadie más lo verá. Bueno, pues a mí sí me resulta.

Me pierdo en el paisaje, en las conversaciones ajenas, en las cosas que otros hacen... no tengo idea del por qué, pero es así. Y disfruto el hecho de que el resto no note mi presencia, para poder obtener la mayor cantidad de detalles.

Puedo incluso replicar lo que estaba pasando a mi alrededor, sobre quien puse atención. Y no es que quiera ser inoportuna (por algo logro que nadie se espante), pero este "juego" en serio me aparta de mí, y me olvido de quien soy.

Yo no sé si será por autoestima, porque yo misma me canso de mis tonteras... ¡no sé! pero me gusta, esto de salirme de mí...

Harto dañada que tengo mi autoestima, y si se pudiera me iría un rato al otro lado, a descansar... a olvidarme de tantas cosas feas que han pasado...

¿Será por eso? ¿Por el dolor, la decepción?


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